
Y me levanté de mala gana y acojonado
haciendo ochos con un ojo pegado
creyendo que el sol se había marchado
y que la luna se había suicidado...
Me asomé a la ventana
buscando el calor,
me tropecé con la mañana
joder, menudo ostión...
El suelo estaba mojado
y pasaba de salir,
el pan estaba agotado
y yo quería dormir...
Eran solo las diez
y me di una vuelta,
me caí otra vez
me levanté, no cuesta...
Con aires de perdón
anduve por la orilla,
ensanchando el corazón
haciéndome cosquillas...
No sentía los brazos
y se me cayó tu foto,
se rompieron los lazos
de un recuerdo roto...
Las nubes bajaron
a darme un consejo:
que poco se tarda en amar
y que tanto en olvidar...
Olvidarte es blasfema
metáfora del mar,
porque todo problema
va al mismo lugar...
Sudores angustiosos marcados en la piel
cadenas atando mi tristeza e ilusión,
rasguños y yagas en mis pequeños pies
heridas que no cicatrizan en mi corazón...
Ese escalofrío que recorre mi espina dorsal
atacando los nervios que piden morir,
esos momentos que los sueños quieren parar
aquellos sueños, en los que pienso en ti...
Me adentré en el cielo dormido
y los ángeles me han hecho caso,
han dejado libres los pasillos
para dejarte a ti todo el paso...
Perdido entre tú y tus caricias
se encuentra nuestra alianza,
y aunque a veces me desquicias
la duda me produce esperanza...
Y se que tarde o temprano
volverás a estar a mi lado,
juntos agarrados de la mano,
los dos lo habremos logrado...
Iluso de mi propia grandeza
perdido en un rincón de ti,
teniéndote solo en mi cabeza,
siendo tú una parte de mi...
Las corrientes de aires me hacían retroceder
nunca me permitieron poder avanzar,
siempre caía un gran paso hacia atrás
me resistí, pues nunca acepte el tener que perder…
Y aunque te fuiste para no volver
entre tiempo y tiempo perdí la fe,
aunque nunca te dejé de querer
algún día regresarás, y eso lo se…
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